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Un día En el Lugar Por Donde Sale la Luna

ROSA LOPEZ FIGUEROA -DOCENTE CENTRO EDUCATIVO RURAL CHICHIRA
Pamplona,Colombia 2018
Iniciare diciendo que el lugar por donde sale la luna es mi sitio de trabajo. Mi día, empieza a las 4 a.m. en la ciudad donde vivo actualmente. De las 4 a las 5 y 40 dejo organizadas todas las tareas de la casa, ya que tengo un hijo y debo velar por su bienestar.
A las 6 en punto inicia el recorrido al lugar mágico, el colegio básico Chichira. Cada preocupación se desvanece con tan solo decir ¡Buenos días ¡, la vida personal se detiene y me sumerjo en el mundo de mis estudiantes; ellos que con tan solo una sonrisa logran entrar en el corazón y hasta cambiar nuestra existencia.
Cuando son las 6:30 en las instalaciones del colegio,lugar en donde el conocimiento, el amor y ese instinto maternal se funden mediante un abrazo y un “Dios los bendiga”, dándoles la bienvenida a cada uno de ellos, revisando los jardines, preparando el aula de clase y hasta contándonos algún secreto del hogar que haya pasado la noche anterior.
A las 7 en punto de la mañana, ya todos reunidos, pues la buseta ha completado el recorrido, se inician las clases con un saludo de encuentro con el Dios todo poderoso, colocando las necesidades y agradeciendo los favores recibidos.
Es aquí, en el aula donde se plasman una serie de trabajos que nos permiten conocer, indagar, investigar y desempeñar tantos roles. Inicialmente me convierto en la ecónoma, pues con la preparadora de alimentos, revisamos las minutas, dejamos listo la media mañana y el almuerzo. Ah, y ¿Qué decir de cómo preparar un tinto?, por aquello del frío y el entusiasmo, es necesario para darle ese toque de sabor al día.
En el aula con un sistema de ayudantes, (que son aquellos estudiantes líderes que hacen algunas actividades para mejorar el desarrollo de las clases, ya que estamos en un sistema de escuela nueva, que se ha proyectado a la post-primaria) se inicia la jornada, con la verificación de la lista tanto para el restaurante, como de asistencia; la revisión de los resúmenes de literatura, el aprendizaje de un poema y la entrega de talleres de las diferentes materias de estudio.
Luego algunos grupos encargados de los proyectos se desplazan hasta la finca del colegio y toman apuntes de lo que debemos hacer para mejorar su funcionamiento; los demás en el aula, con las guías nos adentramos en la búsqueda del conocimiento, no como una receta de cocina, sino aprender a aprender y el aprender haciendo principios que se activan sin ninguna complicación como cuando el niño lee comprensivamente y realiza todas esas actividades propuestas como medio para mejorar la calidad de vida de ellos y de sus familia.
No podemos olvidar algunas veces cuando hay que preparar tortas para algún evento especial o simplemente para compartirlas entre ellos, ¡Todo se convierte en aventura!. El ayudante del que amasa debe estar muy atento para que la torta quede con el toque especial y el hornero debe cuidar que la torta no se queme. Para ellos todo esto es mágico, y así las matemáticas, el español, la educación artística y demás aéreas del conocimiento están aquí presentes.
Así transcurre parte de la mañana entre explicaciones, talleres, trabajos prácticos y mucho más que no me alcanzaría la hoja para continuar…
¿Y qué hay del recreo?, a las 10 a.m. los estudiantes tienen un tiempo descanso, que se convierte en tertulia, desde quien toca la campana, hasta esos niños que venden los dulces y helados que hacen parte de sus proyectos pedagógicos productivos. Todo es juego y risas. El compartir desde los niños pequeñitos en la casita de juegos con algunos muñecos donados y que hacen parte de su mundo, los de primaria en el parquecito y los de post primaria en la cancha, ya que el micro no puede faltar, todo esta organización se da instintivamente.
A las 10:30 am volvemos a retomar las clases. Cada estudiante avanza a su propio ritmo, pregunta, indaga, se hace parte de su grupo permitiendo que los más aventajados en el tema ayuden a los demás y que cuenten siempre con la orientación constante del docente.
A las 11:45 salen almorzar. Allí otro lugar para compartir los alimentos y a prender a estar en la mesa. Este espacio nos permite observar las costumbres de nuestros estudiantes y se puede hacer un concepto del porqué de la nutrición y del rendimiento que algunos presentan.
Finalmente, se termina la jornada con el aseo a toda la institución, revisando y echando candado.
Nuevamente a la 1:30 los estudiantes regresan a sus casas, no sin haber encomendado sus vidas al creador y habiéndoles generado un gran sentido de pertenencia por su institución.
Debo decir, que todos los días, tanto para los estudiantes y los docentes, este ¡es un sueño mágico!.